BRAGAS Y CALZONCILLOS 3

Querida, si después de ver a un tipo en calzoncillos de lunares crees que has visto lo más espantoso que verse pueda, espera a que veas sus calcetines con dibujos de rombos.


Amiga, si tienes jaqueca, coge tus mejores bragas y póntelas en la cabeza.


Hay hombres tan insolentes que quieren quitarte las bragas sin ni siquiera invitarte a cenar y los hay tan groseros que te invitan a cenar y después no te quitan las bragas.


La lencería de estilo ha de ser elegante pero además, ha de darte un cierto aire de puta.


La cara de una mujer es el reflejo de sus bragas.


En la Edad Media los hombres se iban a las Cruzadas huyendo de las pestilentes bragas de sus mujeres.


Aparte de otras, una de las ventajas de usar ligas es que se las puedes poner en la cabeza a tu amante mientras te folla, para contener el sudor. Como los tenistas.


La novia, después de la boda, debería arrojar a las solteras, en vez del ramo, las bragas que tan buen resultado le han dado a ella.


Ten en cuenta lo embarazoso que puede ser que un hombre, después de alabar tu belleza interior, descubra que llevas puestas unas bragas cutres.


Una prueba de que has acertado al ponerte unas bragas es que tu amante quiera follarte con ellas puestas.


Algunas bragas son tan rígidas que si te las pones es como si taparas el coño con una pared de ladrillos.

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