Si algún día vas a un safari fotográfico en Africa lleva siempre a mano unos calzoncillos de tu marido para defenderte si te atacan los leones.
Para muchos hombres la decadencia Occidental comenzó cuando las mujeres dejaron de usar habitualmente las medias, las ligas y los ligueros.
Unas buenas bragas pueden ser un arma mortífera.
Si al probarte un conjunto de lencería una amiga te dice que es demasiado atrevido, debes de comprarlo immediatamente. Aunque claro, te quedarás sin amiga.
Desde luego que algunas prendas de lencería son excesivamente caras. Y desde luego que hay otras que son realmente baratas, pero estas son la ruina.
Ni aunque seas una de esas mujeres consideradas enérgicas "damas de hierro" puedes consentirte usar bragas acorazadas.
Olvidate de dichos como "en otoño abrigate el coño". Las bragas son para decorar no para abrigar.
Amiga, si algo debes evitar es ponerte ropa interior que parece formar parte de los ritos de momificación del Antiguo Egipto.
Antes de proceder a votar para elegir a un presidente de un país habría que verlo en calzoncillos.
La mujer que usa un tipo de bragas que considera que la calientan suele dejar helados a los hombres.
Hay hombres que creen que la comunicación emocional consiste en buscar cartas de presuntos amantes de su mujer entre las bragas que ella guarda en los cajones.

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