Puedes reducir gastos en tus vestidos, en tus perfumes, en tus viajes,..., pero amiga, cuando comienzas a reducir gastos en tu lencería es que comienzas a estar acabada.
Puedes equivocarte al elegir marido, puedes equivocarte al elegir amante, pero amiga, es imperdonable que te equivoques al elegir tu ropa interior.
Una mujer puede seducir a un hombre con su mirada y decepcionarle después con su ropa interior.
Una mujer normal piensa que la lencería con estilo es sólo para ocasiones excepcionales. Una dama sabe que todas las ocasiones son excepcionales.
Muchos hombres se dan al juego, a la bebida y a las prostitutas empujados por la vulgaridad de la ropa interior de sus esposas.
Una mujer que se pasea en casa, delante de su marido, con los rulos en la cabeza, es una descuidada. La que se pasea con una ropa interior descuidada, es una sádica.
Muchas mujeres no se percatan de la gravedad del asunto de que al levantarse de la cama han de tomar una de las grandes decisiones de cada día: que ropa interior ponerse.
Si no usas ropa interior de estilo porque consideras que tu marido no lo aprecia piensa que en el mundo hay muchos hombres y una gran cantidad de ellos estarán encantados de hacerlo.
Yo soy yo y mi ropa interior.
Los hombres se dividen en tres grandes grupos: los mentirosos, los muy mentirosos y lo que dicen que no te juzgan por tus bragas.
La mujer que se queja de que su marido la trata como mula de alquiler haría bien en fijarse si las bragas que usa no parecen albardas.
Todo sistema político incapaz de proporcionar lencería de estilo a la mujer está condenado al fracaso: vease la Unión Soviética.
Hombres, por sus bragas las conoceréis.
Cuando me pongo unas buenas bragas es como si viviera todo el día en un hotel de lujo.

Jajajaja que bueno...
ResponderSuprimirMuy divertido el post
Saludos